La intimidad desde mi propio refugio defendida aún en las situaciones más aberrantes, se hace difícil de asir cuando tratamos de definirla. El concepto de lo íntimo no puede eludir y dejar de aludir a una connotación sexual.
Nuestro refugio no entiende de formas, sino de encuentros auténticos con nuestra parte más íntima, transcurre en las penumbras y se relaciona con el secreto. En nuestra intimidad es donde aprendemos a reflexionar, a comunicarnos con nosotros mismos, a reforzar nuestra autoestima y a conocernos mejor.



